Historia de la sexualidad



La sexualidad ha estado presente desde el inicio de nuestra era. En la antigüedad ya se tenía conciencia de ser un acto que va más allá de la procreación, en la época prehistórica no había límites para el sexo ni reglas que regularan las relaciones. Las estatuillas de “Venus” paleolíticas que han sido encontradas en Lausell (Francia) y Willendorf (Austria) muestran enormes pechos y vulvas hinchadas y son posibles emblemas de la sexualidad femenina.

Los relatos e himnos de Inanna, recogidos por Diane Wolksteis y Samuel Noah y traducidos por Elsa Cross, se estima que tienen 4.000 años de antigüedad y en ellos se relata el cortejo de Enki hacia Inanna; este relato es calificado como el primer amoroso y erótico del que se tiene registro.

En Egipto se hicieron recopilaciones de posturas sexuales, las cuales fueron encontrados en Tebas y se llaman Papiro Erótico, mismo que mide 2.59 metros de longitud y está fechado en la época ramesida (1292 - 1075 A.C.). La sexualidad abierta que tenían los egipcios demostraba símbolos fálicos, los cuales incluían el uso de estimulantes afrodisíacos, mientras que la virginidad matrimonio carecía de importancia. En sus tumbas se podían encontrar muchos elementos de la simbología sexual.

En la China antigua se encontraban los “Libros de alcoba”, mismos que circularon libremente hasta la dinastía Song (960-1279 A.C): en estos se podían encontrar ilustraciones eróticas con textos de la tradición taoísta y libros moralistas religiosos donde se daban normas sobre las prácticas sexuales. Para los taoístas, el acto sexual era garantizar salud y larga vida y por sus creencias, la masturbación estaba vedada para el hombre, pero para las mujeres era una práctica común, por lo que la antigua China fue la cuna de muchos juguetes sexuales.

En el Continente Americano, entre el periodo 15.500 y 5.000 A.C, los pueblos precolombinos aceptaban su sexualidad como un aspecto natural y esencial ligado a la fertilidad: ellos la consideraban como una bendición. Bartolomé de las Casas mencionaba que los jóvenes nahuas tenían concubinas, a las que llamaban “Tlacatcauili”, y este era un estilo de vida aceptado. Las prostitutas veneraban a la diosa “Xochiquetzal”, la cual representaba la libertad sexual, el amor, el placer sexual, el erotismo y patrocinaba a los matrimonios estables.

Otra diosa importante para la sexualidad era “Tlazoltéotl”, misma que representaba la lujuria, los amores ilícitos, la carnalidad y las transgresiones morales: ellos usaban la hierba poyomatli para intensificar el deseo sexual y utilizaban objetos sexuales de madera como consoladores.

En la Antigua Grecia la educación sexual era abierta y el erotismo comprendido. La infidelidad, orgias, homosexualidad y lesbianismo eran acptados y comprendidos sin afectar su vida o estatus social; no obstante, existía un culto de virginidad. Las relaciones lésbicas están poco documentadas. La poetisa Safo de Lesbo (612 a -570 A.C) escribió poemas que hablan de amores entre mujeres y le rendía culto a Afrodita. Su poesía se caracteriza por sencillez, intimismo y sentimiento.

La existencia de cortesanas en este tiempo era muy común, pero existían las “hetairas”, que eran prostitutas refinadas y damas de compañía, mismas que eran muy famosas y llegaban a ser parte de la elite. Asimismo, Frine, Lais de Corintio fueron muy famosas, daban espectáculos, estaban preparadas musicalmente, eran intelectuales y reconocidas como grandes hetairas.


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